MIRANDO LAS DIEZ ESENCIAS DEL TAI CHI CHUAN A TRAVÉS DE LA LENTE DE LA CIENCIA

Por Holly Sweeney

Las diez esencias de Yang Chen Fu aseguran que la práctica del Tai Chi Chuan mejorará la salud de la gente. Es imposible exagerar la importancia de las Diez Esencias identificando los elementos que hacen del Tai Chi Chuan una práctica saludable. Sin las Diez Esencias, es dudoso que el Tai Chi Chuan fuera reconocido por todo el mundo como un sistema único de ejercicios que ofrece beneficios especiales a quienes lo practican.

Parte 1 Mirando: “Practica continuamente y sin interrupciones”
El movimiento suave y continuo es probablemente la característica más reconocible del estilo Yang tradicional de Tai Chi Chuan. Cualquiera que haya presenciado los practicantes del estilo Yang recuerda esta característica distintiva de la práctica. Cuál es el beneficio de la “práctica continua y sin interrupciones” desde el punto de vista científico? Hay resultados únicos que ocurren por aplicar este principio. Movimiento lento, suave y continuo produce por lo menos dos efectos condicionantes especiales para los nervios, músculos y tendones. Para entender las condiciones que ocurren, primero debemos aprender sobre las propiedades funcionales de los nervios, músculo y tendones FUNCIONALMENTE, un músculo representa un grupo de “unidades motoras”.

Una unidad motora es una célula nerviosa, o neurona, y todas las fibras musculares que la activan (Fig. 1). Esto no es lo mismo que estructuras musculares como vemos en los libros de anatomía y que tienen nombres similares como bíceps, tríceps, cuadriceps. No podemos ver una unidad motora. De todas formas, cualquier movimiento, grande o pequeño, débil o poderoso, ocurre porque las unidades motoras son llamadas a la acción. Cuando una unidad motora se activa, se llama “reclutamiento”.
“RECLUTAMIENTO” significa la excitación del nervio y todas las fibras musculares que él activa. Las unidades motoras varían de acuerdo a la relación de las fibras musculares con cada célula
nerviosa. Si hay sólo unas pocas fibras activadas por una célula nerviosa, esa clase de unidad motora se encontrará en el área del cuerpo donde se desarrollan tareas precisas y controladas, como nuestras manos. Por ejemplo, una unidad motora en nuestras manos puede tener un nervio que activa 12 fibras musculares, (una baja relación de 1/12) porque nuestras manos deben realizar tareas complicadas. Con tan pocas fibras para cada célula nerviosa, habrá muchas unidades motoras en nuestras manos comparadas con, por ejemplo, nuestros muslos. En nuestros muslos podemos tener una unidad motora con un nervio activando 2.000 fibras musculares (una alta relación de 1/2.000), porque el principal trabajo para esta parte del cuerpo es la potencia y no la precisión. Generalmente, la relación de fibras musculares con el nervio en una unidad motora varía de acuerdo con las demandas recibidas en la zona del cuerpo donde esa unidad motora existe. Por ejemplo, un bailarín de tap tendrá más unidades motoras en sus pies y pernas que una persona promedio, porque demanda más precisión en esa parte del cuerpo que otras personas.
El incremento del número de unidades motoras del bailarín de tap es un ejemplo del modo en que nuestro cuerpo se adapta a las demandas que le hacemos. Estas adaptaciones ocurrirán a lo largo de nuestras vidas. En lenguaje científico, estas adaptaciones a la demanda se llaman “condicionante” o “efecto entrenamiento”.

Ser capaz de moverse suavemente con tanta o tan poca fuerza como queramos aplicar, es bastante meritorio, atendiendo el hecho que las fibras musculares trabajan a “todo o nada”. Esto significa que cuando las unidades motoras son reclutadas, las fibras musculares en esas unidades se contraen todo el trayecto, tan duro como pueden. Entonces, ¿cómo podemos ser capaces, siempre, de controlar la forma de movernos? Hay dos formas en que esto se realiza. Una manera, es que nuestro cerebro puede ajustar la tasa a la cual los impulsos llegan para estimular las unidades motoras. Para sostener un movimiento, como cuando mantenemos una postura, un constante haz de impulsos nerviosos debe llegar a las unidades motoras para evitar la relajación de las fibras musculares entre los impulsos. Esto funciona hasta que las fibras musculares se fatigan. Imaginen un director de orquesta dirigiendo una orquesta completa de unidades motoras. El director está agitando su batuta en el aire para indicar un pulso continuo en una sección particular de la orquesta. El sonido proveniente de esta sección parecerá continuo hasta que las unidades motoras comienzan a fatigarse, luego el sonido se volverá agitado y desconectado.
Todos nosotros hemos probablemente experimentado este efecto al mantener una postura de Tai Chi por mucho tiempo y sentimos cómo una parte del cuerpo comienza a temblar. La otra forma en que podemos controlar el movimiento continuo es cambiando de unidades motoras, que son activadas en cualquier momento. La actividad muscular se puede suavizar haciendo que las unidades motoras se recluten en diferentes momentos. En este caso, el director de orquesta apuntará su varita a un área de la orquesta y luego a otra y luego a otra, de manera que el sonido parezca continuo e ininterrumpido. Mientras una sección toca, la otra descansa un momento, pero el sonido es continuo. La activación secuencial de las unidades motoras es una solución elegante al problema de suavizar el movimiento continuo, porque previene la fatiga, ya que algunas unidades motoras pueden descansar mientras otras trabajan. ¡La práctica de movimientos suaves, continuos y controlados demanda que nuestro cuerpo active y mantenga más unidades motoras que movimientos rápidos o interrumpidos!
Esto significa que alguien practicando Tai Chi Chuan está consistentemente activando más unidades motoras por minuto que una persona jugando, por ejemplo, al tenis. Este es un beneficio muy significativo, particularmente cuando el proceso normal de envejecimiento está incluido en la película.
Mientras envejecemos, las células mueren y pueden o no ser reemplazadas en el cuerpo. Las células nerviosas son parte de este proceso. Sin embargo, cuando una célula de una unidad motora muere, todas las fibras musculares conectadas a ella quedan inútiles y pronto se atrofiarán, a menos que esas fibras sean incorporadas a otra unidad motora. Si la unidad motora nueva se forma o no, depende en gran medida de la demanda. “Úsalo o piérdelo”, es un sabio axioma. Si no hay demanda para una unidad motora, no será reemplazada. Nuestros cuerpos están interesados en la eficiencia, nada se mantiene a menos que se necesite para algo. El perder masa muscular y equilibrio, son partes bien documentadas del proceso de envejecimiento.
Sin embargo, ahora se comprende que la pérdida de unidades motoras es un factor significativo en ambos cambios físicos, relacionados con envejecer. Ahora se reconoce que la manera más
efectiva de incrementar fuerza y equilibrio en adultos mayores es practicar actividades que aumenten el reclutamiento de unidades motoras, lo que significa que más unidades serán creadas y mantenidas. Este es uno de los motivos por el que el Tai Chi Chuan ha demostrado ser tan beneficioso para desarrollar fuerza y equilibrio en las poblaciones de mayor edad. La práctica de Tai Chi, con su énfasis en movimientos suaves y continuos, demanda la participación de muchas unidades motoras a lo largo de todo el cuerpo por prolongados períodos de tiempo. Esto requiere no sólo que el cuerpo mantenga activamente la existencia de unidades motoras, si no que cree nuevas para satisfacer la demanda. Este es uno de los efectos condicionantes más beneficiosos a ser obtenidos de la práctica de Las Diez Esencias. ¿Qué más hace el principio “practica continuamente y sin interrupción” por nosotros?

El otro beneficio que recibimos de practicar movimientos lentos y continuos tiene que ver con nuestros tendones. Para hacer un movimiento, nuestros músculos deben estar unidos a algo. Los
tendones unen nuestros músculos a nuestros huesos, de manera que el movimiento pueda ocurrir en nuestras articulaciones. Mientras los músculos son tejido elástico excitable, lo que significa que cambian la forma activamente cuando son estimulados por un nervio, los tendones son tejido elástico pasivo, lo cual quiere decir que cambian la forma cuando una fuerza que tira actúa sobre ellos.
Los tendones exhiben algunas de las más sorprendentes propiedades biomecánicas de nuestro cuerpo. Por ejemplo, los tendones tienen una increíble fuerza de tensión. “Fuerza de tensión”
significa la habilidad de resistir ser estirado. Un tendón puede resistir ser tirado por 15.000 libras. Un músculo puede resistir sólo cerca de 30 libras antes que se rompa. Además, los tendones
muestran diferentes propiedades viscoelásticas dependiendo de cómo son tirados. Si la fuerza es constante, los tendones se “arrastrarán”, es decir, una elongación lenta. Si la fuerza que tira es
repentina y abrupta, los tendones se pondrán rígidos. Esta propiedad es importante para entender cuando hacemos ejercicios de elongación. Si llevamos el peso del cuerpo en la elongación, los tendones se tensarán, exigiendo más fuerza de nuestros músculos, lo que puede causar desgarros, si la fuerza es muy grande. Si realizamos ejercicios de estiramiento de una forma suave y lenta, los
tendones se elongarán y nuestros músculos estarán protegidos de ser dañados.
Otra propiedad interesante de los tendones es su habilidad de almacenar energía. Pueden almacenar alrededor de diez veces más energía que el acero y son energéticamente muy eficientes (casi un 93% de la energía que almacenan puede ser retornada y usada). De hecho, el corto período de almacenaje de energía lograda por nuestros tendones cuando nos movemos acumula por lo menos el 50% de toda la eficiencia energética de nuestro cuerpo. Los tendones hacen que la acción de nuestros músculos sean más poderosa, almacenando la fuerza de la contracción muscular. Cuanto más lenta sea la contracción, más energía es transferida al tendón. Por consiguiente, el principio de movimiento continuo e ininterrumpido realizado a una baja velocidad crea condiciones ideales para almacenar el máximo de energía en nuestros tendones, lo que contribuye enormemente a toda nuestra resistencia y fuerza.
En resumen, practicar Tai Chi Chuan con movimientos lentos, suaves, fluidos e ininterrumpidos provee un fuerte efecto de entrenamiento a nuestros cuerpos, al estimular nuestro sistema nervioso para crear y mantener un elevado número de unidades motoras y al ejercitar nuestros tendones de una forma que promueve elasticidad y eficiencia.

Comments

  1. MARIA GUADALUPE says:

    I THINK THAT YANG FAMILY TAICHI IS THE BEST OPTION FOR THE HEALTH.

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