Por Guillermo García Salmorán
El guardián de las estrellas de Hollywood visitó por primera vez nuestro país para impartir un seminario de tres días de su sistema de Wing Chun. Randy Williams es conocido en el mundo de las artes marciales debido a que ha trabajado como guardaespaldas de artistas famosos del cine y la música. El nombre de su academia es Close Range Combat Academy (Academia de combate cuerpo a cuerpo), con presencia en más de 12 países.
Randy aceptó el reto de venir a enseñar a los mexicanos. Su arribo a la capital del país se dio dos días antes del evento, el cual se realizó en la ciudad de Cuernavaca, situación que aprovechó para conocer el Palacio de Bellas Artes, el majestuoso Castillo de Chapultepec y el museo Nacional de Antropología. En estos bellos lugares conoció parte de la historia de nuestra nación. Lo que más le impresionaba era ver los caballos. Cada vez que veía uno en algún cuadro o estatua, le tomaba fotos y su rostro se emocionaba. Su amor por los caballos se debe a que en su rancho cuenta con este tipo de animales.
Otra de las cosas que le impresionaron fueron las serpientes de piedra esculpidas que estaban exhibidas en los museos. Recordemos que, según cuenta la leyenda, el Wing Chun fue creado con base en la observación de una lucha entre una grulla y una serpiente, y lo curioso es que nuestra bandera tiene un águila devorando una serpiente. Esto lo dejó impresionado e inmediatamente lo relacionó con el Wing Chun. También se fascinó al ver a los Voladores de Papantla, que se encontraban dando su espectáculo a las afueras del Museo Nacional de Historia, y lo único que exclamó fue: "Wow! Crazy people!" Esta frase la dijo en sentido de asombro y no por falta de respeto. Tuvo, además, la oportunidad de pasearse durante dos horas en una trajinera de Xochimilco y comer ahí tacos de barbacoa.
Entrevistamos a este maestro para que nuestros lectores conozcan un poco más sobre él. Randy nos comentó que ya había estado en nuestro país: “Hace 40 años estuve en Acapulco con mi familia, y sólo unas horas en el D.F. Obviamente todo está muy cambiado”. Como sucede con la mayoría de los maestros reconocidos a escala internacional, al fundador de la CRCA no le gusta que se hable mucho de él, sino más de bien de su estilo. “Yo no soy tan importante, mi sistema sí porque es el que vale y el que puede ayudar a la gente a salir adelante, ya sea para la defensa o para la vida misma”, dijo Randy Williams.
Casi toda su vida la ha dedicado al arte de la defensa personal, podemos decir que en su mente sólo están las palabras Wing Chun. “Al escuchar esas palabras, para mí no sólo es un arte de pelea sino mi vida entera. Significa más que un arte marcial. Es todo lo que tengo. También es una forma de comunicarme con mis amigos alrededor del mundo”. Y es que para que Randy pueda conversar con sus alumnos de distintos países no es necesario que hable varios idiomas, sólo basta que ambas partes hablen el lenguaje del Wing Chun.
El Wing Chun de la CRCA
Todos los que practicamos Wing Chun sabemos que hay varias versiones, no sólo en cuanto al nombre sino también en técnicas e interpretaciones del estilo, pero ¿qué ofrece el método de la CRCA? “No puedo hablar de los demás sistemas, pero sí de cómo enseño en mi academia. Las técnicas de mi Wing Chun son efectivas para la defensa, de acuerdo con la interpretación que siento y de lo que he aprendido en los países que he visitado, observando y extrayendo conocimientos de los mejores maestros del mundo, no necesariamente de Wing Chun, viendo otros estilos de pelea, deportivos y callejeros. Mi sistema de lucha se basa en la línea central y en la economía de movimientos”, enfatizó el Master Randy Williams.
Sus inicios dentro del arte marcial se encuentran en el Barrio Chino de los Ángeles: “En ese lugar en realidad sólo tenía un club de Kung Fu, ya que entrenábamos en el patio trasero. Sin embargo, al irme a Singapur tomé el asunto con más seriedad y comencé a dar clases. Fui la primera persona y el primer estadounidense en abrir una academia de Wing Chun en ese país. Estando ahí, escribí seis libros que se llaman “Wing Chun Gung Fu The Explosive Art of Close Range Combat”, porque el Wing Chun es el arte del combate cuerpo a cuerpo. Después de esto fue que abrí formalmente mi escuela”. A Randy le gusta que sus pupilos aprendan bien y que sientan que están adquiriendo los mejores conocimientos de su estilo. A decir de nuestro entrevistado, en su sistema no hay secretos, nunca esconde nada a nadie. De hecho, podríamos asegurar que es muy abierto porque si alguien se le acerca y le pregunta algo, se lo dice y si también desean filmarlo y tomarle fotos de sus técnicas no hay problema, ésa es su forma de pensar.
Al preguntarle sobre qué piensa de la gente que dice que los practicantes de Wing Chun son personas peleoneras y busca pleitos, esto fue lo que nos comentó: “Lo dicen porque son gente insegura, ignorante y mal informada. El Wing Chun no sólo es para pelear, tiene una filosofía muy profunda y buenos valores. No debemos preocuparnos de esas personas, seguramente nunca han practicado Wing Chun de verdad”.
El reconocimiento a su trabajo le llegó en los años 80, cuando empezó a escribir artículos para la revista Inside Kung-Fu. A los lectores les gustaron tanto que le empezaron a pedir cada vez más. No obstante, Randy no considera que realmente sea famoso, ya que piensa que hay mucha gente que no lo conoce. Además, dice que hay maestros de artes marciales más “famosos” que él.
Encuentro con el Dragón
Entre los muchos amigos y maestros que Randy ha tenido, se encuentra uno muy especial, Ted Wong, antiguo alumno de Bruce Lee. El Pequeño Dragón ha sido por generaciones la inspiración de muchos para adentrarse en el fascinante mundo de las artes marciales. Todos sabemos que Bruce Lee era una persona muy carismática y rápida en sus movimientos. Y a pesar de que no aprendió por completo el sistema de Wing Chun, sí pudo crear su propio estilo: el Jeet Kune Do, manteniendo obviamente la base y la esencia del “Boxeo del Bello Tiempo de Primavera”.
Contrario a lo que muchos pudieran imaginar, el encuentro que Randy tuvo con el legendario Bruce Lee no fue del todo grato. “Pienso que a Bruce Lee no le gustaban los niños, excepto los suyos, porque cuando yo era un chiquillo su escuela no estaba lejos de mi casa, y en una ocasión fui con unos amigos a ver sus clases a través de la puerta transparente que tenía. Pero cuál fue nuestra sorpresa que salió, nos corrió y nos dijo que no los molestáramos. Creo que Bruce sólo era bueno con los niños cuando había medios de comunicación a su alrededor. Con esto no quiero decir que era mala persona y tampoco desaparece la admiración como artista marcial que siempre le he tenido”, relató el maestro Randy Williams.
Protector de los famosos
Ser guardaespaldas de alguna persona no es nada fácil. Se debe estar seguro de lo que uno sabe y hace, porque se tiene que cuidar la vida del cliente y la propia. El maestro Randy Williams sabe esto a la perfección, ya que desde los 20 años, por casualidad y por dinero, se dedica a proteger a artistas famosos como Antonio Banderas, Johnny Depp, Steven Seagal, Andy Lau, Eric Clapton, Phil Collins, la “top model” Linda Evangelista, entre otras personalidades. “Empecé a ser guardaespaldas sin querer. Un amigo abrió un lugar donde eventualmente llegaban personas conocidas y ahí comencé como guardia del establecimiento. En cierta ocasión alguien me vio utilizando mi Wing Chun y le gustó, me contrató para protegerlo y así poco a poco fue llegando gente más famosa que me fueron pidiendo que los cuidara”.
Randy me contó una anécdota de su difícil trabajo como guardián: “A casi nadie le comento mis experiencias, pero contigo voy a hacer una excepción, ¿está claro? Hace tiempo estaba trabajando para Steven Seagal y mientras comíamos en un restaurante, una persona se le acercó, empezó a molestarlo y a provocarlo. Mucha gente dirá que él sabe pelear, sí, pero no se va a ensuciar su traje tan costoso y por eso me tenía a mí para hacer mi trabajo. En ese momento sólo escuché: ‘¡Randy, encárgate de él!’ Me paré y ya te imaginaras lo demás”.
Randy quedó encantado con nuestro país y desea regresar pronto para hacer más amigos. Algo que le gustó mucho fue el hecho de que los asistentes al Retiro de Wing Chun no se cansaban de entrenar. “Los mexicanos son como mis alumnos alemanes, nunca se cansan y quieren seguir practicando”, comentó nuestro entrevistado, quien terminó agradeciendo al profesor Shi Heng Yi (Daniel Corona) y a Guillermo García Salmorán por haber elegido a la CRCA para venir a México.
El Wing Chun de Randy es, a mi parecer, muy espectacular. De hecho, las técnicas que enseñó parecían de película. Demasiados movimientos para defenderse ante un ataque, e incluso utilizaba algunas posiciones tradicionales del Kung Fu, motivo por el cual me sorprendí, pues al ser guardaespaldas pensé que su Wing Chun sería más directo y no tan vistoso. Tal vez no quiso enseñar su verdadero método de defensa por ser la primera vez que viene a nuestro país, digo “tal vez”. Como dice Randy: “Tu corazón es perfecto para tu cuerpo, pero quizá no para el mío. Lo mismo sucede con las artes marciales”. ¡Y así es! Gracias maestro Randy Williams por dejarme conocer una versión más del Wing Chun. Su sistema es muy bueno y estoy seguro que a todos les encantó por la espectacularidad.
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